Orgulloso? No gracias!

Pero al ver que muchos fariseos y saduceos llegaban adonde él estaba bautizando, les advirtió: «¡Camada de víboras! ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca? Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.

No piensen que podrán alegar: “Tenemos a Abraham por padre.” Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham.

El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego. »Yo los bautizo a ustedes con2 agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

Mateo 3:7 - 11

Queridos lectores,

Juan critica duramente a la élite religiosa. Fariseos y saduceos dependen de su progenitor Abraham. Eso la enorgullece. No necesitan remordimiento ni arrepentimiento, dicen.

Incluso hoy en día la gente está orgullosa de sus raíces religiosas. Eso es bueno si podemos sacar fuerza de estas raíces. Pero es peligroso si mis raíces religiosas me enorgullecen. El orgullo es una raíz amarga. De esta raíz crece rápidamente el desprecio por otras personas. Ya he escuchado frases despectivas: "¡Él es protestante!" "¡Esto es un católico!" "¡Oh, eso es luterano!" Etc.

Soy protestante, por ejemplo. No puedo evitarlo. Mis padres me bautizaron cuando era un niño protestante porque eran protestantes. Una de mis abuelas era católica. A los catorce años me confirmaron. Una fiesta tradicional. Solo encontré la fe en Jesucristo cuando tenía 40 años.

No, no estoy orgulloso de ser protestante. No puedo evitarlo. ¡Pero estoy feliz (!) De que se me permitió conocer a Jesucristo! Y eso es solo gracias a EL! ¡Es un regalo! ¡Es un gran regalo! ¡Es la gracia!

Los cristianos no deben presumir con orgullo de su denominación como un trofeo. Esto fácilmente lleva a mirar hacia abajo a otras personas. Si ustedes, queridos lectores, son católicos, entonces lo disfrutarán y seguirán así. Si usted es bautista, entonces sea feliz y permanezca así. Quédate luteranos o quédate anglicanos. Lo que importa es solo la fe, la confianza en Jesucristo. Lo que cuenta es la confianza en Dios, el Padre. Lo que cuenta es un corazón lleno del Espíritu de Dios (Romanos 12:11). Un corazón que arde por Dios y por el prójimo.

Juan no estaba orgulloso. Él dice de sí mismo: Ni siquiera soy lo suficientemente bueno como para quitarme los zapatos del Mesías. Juan no vale en sus ojos por este servicio de esclavos. No le importan los que amonesta. El precursor de Jesucristo es y sigue siendo una persona humilde.

Juan dice: No soy digno de quitarme los zapatos del Mesías. Jesús se quitó los zapatos de sus discípulos. Antes de la Pascua, antes de su camino hacia la cruz de Gólgota, se levanta después de la cena, así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.

Entonces les dijo: —¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. (Juan 13, 4 f)

¿Qué hay de seguir este ejemplo? ¿Qué hay de dar un buen ejemplo en las próximas semanas, servir a otros cristianos, ayudarlos? ¿O celebrar juntos con ellos y tener un oído abierto para sus vidas, para su fe? ¿Cuán bendecidos seríamos si dejáramos nuestros trofeos y pedigríes religiosos en el armario, en sentido figurado, y fuéramos al otro con un lavamanos y un delantal? Signo de una gran apreciación. Tal vez incluso signos de reconciliación.

Y si eres demasiado ingenuo con el lavabo, llévate un bol de ensalada y pan fresco. O un cuenco de un buen guiso. Encontré 290 buenas recetas en internet. ¡Comer juntos con otros cristianos de otras denominaciones y otras comunidades es una buena receta contra este orgullo de ser especial!

Te deseo una feliz semana.

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