15 de octubre de 2022 Dios no tiene nietos

 

Josías tenía ocho años cuando ascendió al trono, y reinó en Jerusalén treinta y un años. Josías hizo lo que agrada al Señor, pues siguió el buen ejemplo de su antepasado David; no se desvió de él en el más mínimo detalle. 2 Crónicas 34, 1+2

 

Estimado lector,

 

Carlos Felipe Arturo Jorge tenía 73 años cuando se convirtió en rey el 8 de septiembre de 2022. Desde entonces gobierna el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la Mancomunidad de Naciones como Carlos III. Y es jefe secular de la iglesia estatal anglicana.

 

Josías tenía sólo ocho años cuando sucedió a su padre Amón. Eso fue en el año 641 o 640 a.C. Provenía de la dinastía de David. Su padre natural, Amón, le dejó una pesada herencia: la idolatría. Dios estaba enojado con Amón.

 

Algunos niños tienen que heredar un pesado legado. La mayoría de los padres esperan que los hijos sigan sus pasos. Que los niños vivan en su tradición. Que adopten los valores que son importantes para el padre. El niño debe continuar con lo que es importante para la familia. Eso puede ser a menudo una pesada carga para el niño. Sobre Carlos III he escuchado una y otra vez que los pasos de su difunta madre Isabel II son muy grandes. Algunos piensan: demasiado grande. Pero sólo el tiempo lo dirá.

 

No sabemos qué se esperaba del pequeño Josías. Lo que sí sabemos es que tomó un camino diferente al de su padre Amón. Siendo un joven de dieciséis años, Josías pregunta por el Dios de sus antepasados. Se interesa por el Dios de Israel y por ello se opone a su padre Amón. Amón había despreciado a Dios, servido a los ídolos y amontonado la culpa como una montaña de basura.

A los veinte años, Josías comienza a reformar la vida religiosa del país y toma medidas radicales contra la idolatría en el país. A diferencia de su padre, santifica al Dios de Israel.

 

Dios no tiene nietos, he titulado este sermón. Con esto quiero decir que cada generación debe decidir por sí misma si rechaza a Dios o se toma en serio a Dios y sus mandamientos. Josías tomó a Dios en serio y se convirtió en un hombre de Dios.

 

Conozco a mujeres y hombres que se criaron sin la fe cristiana y en algún momento encontraron la fe en Jesucristo. Se convirtieron en hijos de Dios. Viven como hijos del Padre en el cielo. Recuerdo a una joven que creció en una familia atea. Luego conoció a Jesucristo en un grupo juvenil cristiano, se bautizó y siguió su camino de vida con Jesucristo. Tenía una abuela ciega que rezaba por mí. No vivió para ver a Jesucristo convertido en mi Salvador y Redentor. Pero aún hoy le estoy agradecido.

 

Pero también conozco la evolución contraria. Los niños que crecieron en un hogar cristiano y luego, cuando eran adolescentes o adultos, no querían saber nada más de Dios. ¡Una triste evolución!   

Tal vez hubo gente que rezó por el pequeño Josías. Que fueron modelos de fe para Josías. Bastante similar a Timoteo, el compañero de trabajo de Pablo. Pablo escribe sobre él en 2 Timoteo, cap. 1, 5:

“Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animó primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti. De eso estoy convencido.“ Una madre que reza, una abuela que reza: ¡puedes alabar a Dios por ello!

 

Te animo a que seas un ejemplo de fe para los niños. Por favor, no dejen de rezar por sus hijos o nietos. O si no tienes hijos, reza por los niños de tu familia, de tu barrio, de tu comunidad. Sé un ejemplo en la fe como Eunike y Lois.

 

Y ciertamente es importante rezar por Carlos III y su familia. Santiago, el hermano de Jesús, anima a orar con confianza (Sant. 5, 16b): “La oración del justo es poderosa y eficaz.“ Confiemos en esta promesa.